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Dirigiendo en la sombra (II)

Escrito el 14 marzo, 2009 por Burroughs

Almacenado bajo Guías, Opinión .

En tres artículos, intento responder a la pregunta ¿se puede dirigir una hermandad sin un maestro?
Anteriormente, en Dirigiendo en la Sombra (I), hablamos de lo más necesario para una hermandad: metas, un grupo sólido y trabajo colectivo.
A GM in the shadows.
De nuevo, os animo a comentar, apoyar, corregir y criticar todo lo que veáis, en los comentarios :)

Como ya he dicho, tomar decisiones desde fuera implica mantener comunicación con la mayor cantidad de gente posible.

Hoy hablaré de cómo realizar un seguimiento que nos permita, fuera de juego, poder intervenir cuando sea necesario.

Para poder hacerlo, necesitamos información. Y para conseguirla, lo importante es saber:

  • ¿Qué tal están los ánimos en la oficialía? Los primeros días son siempre raros. El trabajo tiene que reacomodar su gordo pandero en un asiento menor y pueden darse tensiones, dudas y otras tonterías. Mantener contacto se convierte en la mejor forma de evitar una sensación de abandono.
  • ¿Y en la hermandad? La hermandad es como un ser vivo que siempre nota un cambio de tono, queramos o no. Y está en una situación que no tiene por qué ser cómoda. Si el gchat está sensible, será buena idea enviar un mensaje tranquilizador, por ejemplo.
  • ¿Avanzan los objetivos? Es de esperar que el ritmo se ralentice ligeramente porque el funcionamiento se resiente. Si pasan semanas sin que nadie pueda decir que se ha dado un paso, tendremos que repasar los puntos clave de la guild. A veces, sólo es recalcar una filosofía, de repasar las normas, incluso de hablar con varias partes para aclarar conceptos.
  • ¿Qué siente la gente? Aunque parezca a una pregunta respondida, hay una diferencia: no adivinemos sólo cómo se encuentra un grupo, sino también los individuos. Tomarles confianza, preguntarles a quemarropa si se encuentran bien, ayuda a esbozar la situación.
  • ¿Hubo algún mal rollo? Shit happens, dicen los americanos. Si de vez en cuando hay drama cuando estamos ¿cómo no va a haberlo si faltamos? Una figura, como el oficial de clase, debe ser suficiente para mediar. Si no pudiera ser –porque esa figura está implicada, por ejemplo–, habrá que esperar a que alguien imparcial actúe. Cuando dudemos de eso, y apelando a que el lector tiene sentido común suficiente para serlo, habrá que conseguir diversos puntos de vista. Recordad: la mayoría de broncas vienen por un malentendido o porque a alguna de las dos partes está falta información.
  • ¿Surgieron problemas administrativos? Es lo más delicado que puede ocurrir. Gente expulsada, alguien subido de rango sin consultar, el banco desmadrado. Cosas así pueden ser el principio del fin mucho más traicioneramente de lo que parece. No podremos plantarnos y deshacer cambios, ni sabremos todo lo que hay que saber para contrastar. Nuestra confianza debe estar muy bien fundamentada para no perder los estribos. Enterémonos de todo lo posible y, con eso en la mano, valoremos y hablemos con quien toque. Mal que pese, no podremos hacer mucho más. El primer pensamiento para con la gente que está currándoselo en nuestra ausencia debe ser confiado. Si no ¡no haber depositado la confianza en esas personas!

Para estas cuestiones hay diferentes opciones.
El teléfono es la vía más cómoda. Un timbre de voz, que te indique de alguien inseguro en lo que afirma o que no parece estar contándolo todo, se nota a la legua. No temáis arriesgar, pero evitad presionar caso de duda a menos que creáis que puede ser serio. En cuanto a los números, un buen maestro de hermandad tendrá confianza de sobra para pedirlos.
Un foro o dirección de e-mail en el que los implicados en seguir llevando el cotarro puedan comunicarse también es una herramienta utilísima. Permite tratar los temas relajadamente y el texto escrito facilita coger distancia, interactuando cuando se tenga tiempo.

Entre sombraghs.

Claridad y contundencia no significan imponer un punto de vista. Puede parecer la vía más rápida y necesaria, pero pensad antes que si no estáis en el ajo siempre perdéis una parte de la escena. Es arriesgado hacer según qué movimientos por presunciones incompletas.

Contad con varios puntos de vista antes de plantear cualquier cambio.
A la gente no le gusta lo que no puede controlar, por lo que en la ausencia de una figura de liderazgo, la madre del cordero es hacer las menos modificaciones posibles en la hermandad. Sobre todo en épocas de verano, donde las plantillas sienten la mordedura implacable de las terracitas, las playas, el alcohol y los niños, y sufren una variación espinosa: el reclutamiento.
Hacerlo poco a poco y en consecuencia es delicado, pero necesario. Repasad los datos necesarios y confía en quien dejaste al mando.

Si la persona ausente tiene las cosas claras la hermandad funcionará al seguir existiendo una visión suficientemente completa como para tomar decisiones.

También puede que la hermandad parta de una base totalmente anárquica o democrática. Pero como estábamos hablando de una dirección unipersonal, no son asuntos que hoy toque tratar.

En el próximo artículo y final, Dirigiendo en la sombra (y III), haré un resumen rápido y explicaré ejemplos en la práctica.

¡Os espero!




  1. Dirigiendo en la sombra (I)
  2. Dirigiendo en la sombra (y III)

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